«Para Humberto, la tortilla no es solo un alimento; es una herencia de familia que se defiende cada día. Siguiendo los pasos de sus padres, mantiene vivo el oficio de transformar maíz blanco puro mediante el proceso ancestral de nixtamalizado. Aquí no hay harinas, aditivos ni conservadores: solo maíz reposado en cal de piedra, molido con paciencia y cocido al calor del comal. En Mercadito Marisa, curamos su trabajo porque sus tortillas y sopes conservan ese sabor honesto y esa textura nutritiva que la ciudad ya olvidó. Es el regreso al origen, bocado a bocado.»